|
Conocimos a Wang Haizhou en Wudang. La primera sensación
fue de hombre distante y serio, pero enseguida cambiamos
de opinión cuando llegamos, bien entrada la noche
y con retraso, a Zhaobao Zhen. Vino expresamente para
recibirnos y, tras preocuparse de colocarnos en el hotel,
nos llevó a cenar. También nos hizo abrir
especialmente para nosotros (y a esas horas!) el pequeño
museo sobre Zhaobao.
A la mañana siguiente nos invitó a los
13 a desayunar en su casa. Al llegar pillamos a toda
la familia en pleno entrenamiento, con toda clase de
armas. Después en la sala, nos enseñó
algunas cintas, un valioso manuscrito, algunas técnicas
y aplicaciones, y nos hizo un pequeño pero inestimable
regalo. Pudimos "tocar" a este hombre campechano
y "redondo" pero escurridizo, y comprobar
su alto nivel de tai-chi.
También nos acompañó hasta la
escuela de taichi (wu-shu) del pueblo, donde varios
miembros de su familia dan clases además de encargarse
de ella.
Su hijo, que posteriormente, nos hizo de chofer en
diversas ocasiones, muy amablemente, incluso nos acercó
hasta Chen Jiagou, y estuvo pacientemente esperándonos
a que acabaramos la visita turística, practica
bastante con armas muy pesadas, lo que le ha dado una
gran fuerza de la que -yo creo- todavía no es
del todo consciente.
En cuanto al resto de la familia, creo que no hay nadie
que se libre de practicar Zhaobao. Le pregunté
en una ocasión a Wang que si una mujer, utilizando
las técnicas de Zhaobao, podría también
derribar a un hombre más corpulento que ella.
Wang hizo salir a su hija (creo que a la segunda) para
hacer tui-shou con su propio marido, al que logró
tirar al suelo. Yo juraría que aquello no estaba
preparado. |

Autografiando un libro

Patio de la casa
de Wang Haizhou
fotos: Enric Saiz

Explicándonos detalladamente
una técnica

Gimnasio de Zhaobao
Foto: Enric Saiz

foto de nuestro grupo con la familia de Wang Haizhou
Foto: Rosa Gea
(pulsar sobre las
fotos para ampliarlas)
|